¿Sabías que?

Introducción


     El pueblo de San Lorenzo es un precioso valle que se encuentra situado en la zona más alta de Las Palmas de Gran Canaria, lindando con Santa Brígida y Teror. Este pueblo llegó a ser un municipio más de Gran Canaria hasta 1937, que fue anexionado a Las Palmas de Gran Canaria.

     Su población es de 6.000 habitantes aproximadamente y forma parte del distrito Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya con una población de alrededor 44.900 habitantes.

    En él se venera a San Lorenzo, diácono y mártir, cuya parroquia fue construida en el siglo XVII.
Su festividad se celebra el 10 de agosto. Por ello, en el mes de agosto, la Comisión de Fiestas de San Lorenzo, la Parroquia y el Ayuntamiento capitalino, prepara una amplia variedad de actos culturales, religiosos y populares en su honor, de los que destacamos los Fuegos Artificiales en la madrugada del 9 al 10 de agosto, un maravilloso espectáculo pirotécnico de luz, color y sonido que ilumina el cielo de la ciudad durante 30 minutos acabando con un gran volcán realizado por los vecinos. Este es el acto más multitudinario de las fiestas con mas 80.000 visitantes cada año. También destacamos la Romería-ofrenda, la Gran Gala Drag Queen, la noche de San Lorenzo y la Scala en hi-fi.
Además de las jornadas culturales y el novenario. Son las fiestas del verano y de la pólvora, declaradas como Fiestas de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en el año 1990, junto a las fiestas de La Naval (1985), Los Dolores de Schamman (2014) y El Carmen en La Isleta (2016).

     También atrae su Mercado del Agricultor los domingos, la Semana Santa y las celebraciones durante el año como la Taifa de Finaos el 31 de octubre, víspera de Todos los Santos.

     Un pueblo con un encanto especial rodeado de hermosos barrancos, con una variedad muy amplia de fauna y flora y que se encuentran en su máximo apogeo en los meses más fríos.


Historia

     La primitiva ermita es edificó en la primera mitad de siglo XVII, en la parte sur del poblado del Lugarejo y el solar fue cedido por los vecinos Bartolomé Díaz y Juan Domínguez, el sitio de la Plaza de San Lorenzo fue donado por el Capitán Francisco Déniz y por su esposa Melchora de Torres, que eran los dueños de esos terrenos, y en el año 1958, ya fallecidos, se produce una venta por el Alférez Juan de la Nuez y su esposa Dña. Felipa Déniz de Torres, hija de los anteriormente mencionados, de unas dos fanegadas de tierras, que venden al labrador y vecino del lugar, Lucas Lorenzo, yerno del Capitán Lázaro de Ortega. En el mismo documento se dice que el nombrado Capitán Francisco Déniz no sólo cedió el terreno para la Plaza sino que también el de la Ermita, lo cierto es que estos terrenos en parte o en su totalidad le pertenecían.

     Ya en el documento de creación de la ermita, en el año 1638, si nos decía que en el solar había espacio para una plaza en la parte delantera y por la trasera una calle para poder sacar al Santo en procesión, y por aquellos primeros mayordomos siempre apoyados por el cielo y pobre vecindario que donaba animales, trigo y otros productos de la tierra, para que se vendieran y así sacar la suficiente cantidad de reales para, entre otras cosas, celebrar la festividad de su santo patrono.

     En el año 1667 se reunieron 27 reales de limón cuando San Lorenzo fue en procesión a la ciudad de Las Palmas, posiblemente acompañado de la Virgen del Pino que venía de Teror para aplacar alguna epidemia o sequía que azotaba la isla, hechos muy frecuentes por aquellos años, o bien para que la presencia de las imágenes ayudara a recuperar al Obispo D. Bartolomé Ximénez, que había sido víctima de un envenenamiento en el citado año.

     A partir del 10 de mayo de 1666, las fiestas en honor de Nuestra Señora del Buen Suceso fueron cogiendo muchísima importancia y la imagen se convirtió en el centro de atención preferente debido a la devoción que despertaba entre los feligreses, no solo del lugar, sino de otros lugares de las islas, al igual que sucede con San Lorenzo. Y donde fue la devoción profesada a tan milagrosa imagen en los tiempos pasados, no es menor a la que actualmente se le profesa, conmueve, enternece ver la multitud de romeros que, en el día del Santo, acuden desde los pueblos más apartados de esta isla y de las islas hermanas, recorrer de rodillas en continua procesión la iglesia, desde la puerta de entrada al trono en el que está dicha imagen. Abogado especial de las enfermedades de pies y manos y principalmente de eccemas, enfermedades de la piel y quemaduras.

     El 22 de junio del año 1709 tuvo lugar en el pueblo una procesión general con las imágenes de la Virgen María, Nuestra Señora del Buen Suceso, San Sebastián y San Lorenzo, a las que acompañaba el primer cura de esta parroquia, el todopoderoso Juan González Travieso.

     El 12 de agosto de 1747, el Capitán D. Juan González Travieso se impuso cada 10 de agosto "... fecha en el que se celebraba la fiesta de San Lorenzo gracias a las demandas de algunos vecinos ya dos, y considerando que la Iglesia no tenía suficientes tributos y rentas para pagar las fiestas del Santo y debido a dudosa su continuidad por ser los devotos hombres pobres, quería asegurar y mejorar las fiestas del Santo para que nunca faltaran." por ello sus herederos debían pagar anualmente dos ducados.

      El 5 de agosto de 1827 la Alcaldía ordenaba arreglar el camino que venía de la ciudad porque si así no se hacía a la fiesta del Santo temerán muchos venir. Esta claro que mucha gente de la ciudad venía ya por aquellos años a las Fiestas de San Lorenzo.

     En el fatídico año 1851, año del cólera, concretamente con fecha 30 de julio, una carta del cura de San Lorenzo, en aquel entonces desempeñaba dicha función D. Pedro Manuel Suárez, dirigido al Obispo en donde le comunicaba  que se había enterado por unos vecinos de que el alcalde del pueblo, Francisco Guerra Travieso, que también era el patrono de la fundación de la fiesta de San Lorenzo, que se celebraba el día 10 de agosto, había dicho que la fiesta se iban a dejar para más adelante por lo que el cura se quejaba. Se le contestó desde el obispado que la medida tomada por el alcalde era la correcta debido a que en las fiestas del Santo se reunía una gran cantidad de gente y podía reproducir el terrible cólera que solo un mes antes había asustado lugar, por lo que era mejor atrasar la fecha de
la fiesta para evitar cualquier peligro. Estaba claro que la alcaldía de San Lorenzo no las cuidaba sus funciones y no hacía las cosas a la ligera, velando por su pueblo y por todo aquel que se acercaba a él para disfrutar de la fiesta de San Lorenzo y sus emblemático fuegos artificiales.

     Desde el Gobierno Civil llega a San Lorenzo un comunicado el 23 de enero de 1865, que decía:
"Siendo potestad de la autoridad el conceder la autorización de lanzar voladores con motivo de la festividad le prevengo tomo disposiciones convenientes para que no se venda un solo cohete o volador en ese pueblo sin que usted sepa a quién y para qué, que la omisión la castigaré con severidad. En ese pueblo El Jorobado es el que se dedica a fabricar voladores. A este sujeto es a quien debe usted dirigirse y hacerle saber la obligación de cerciorarse de la persona o personas a quien vende voladores."
Le contesta el alcalde de San Lorenzo que notificó esa orden a D. Pedro Rodríguez, persona que firmó muy bien.

    La crónica periodística sobre las Fiestas de este Pueblo aparece ya el 1 de agosto de 1865 en El País, periódico grancanario, que daba cuenta de como "El 10 del corriente se celebrará en el vecino pueblo de San Lorenzo la fiesta a su patrono, con la solemnidad de costumbre. Predicará el Sr. canónigo de esta Santa Iglesia Catedral D. Gregorio Chil- tío del célebre Dr. Gregorio Chil y Naranjo, fundador de El Museo Canario-, y la víspera por ñla noche se quemarán variado fuegos artificiales. La feria deberá estar muy animada."
Sería el mismo periódico, el 16 de agosto de 1867, cuando publicó la que podemos considerar la primera crónica extensa de lo que había acontecido ese año en estas fiestas; un texto, entre serio y jocoso, de enorme significado para comprender la importancia y la trascendencia que ya tenían las fiestas.
"... Los festejos estuvieron concurridos y animados, y los fuegos artificiales, obra del pirotécnico D. Pedro Rodríguez, fueron bastante aplaudidos..."

     La Festividad del Santo guardaba mucha relación con la economía del momento y podemos verlo el 1 de julio de 1875, siendo alcalde D. Francisco Rodríguez Lantigua, en donde podemos leer:
"Al estar próximas las fiestas de Nuestro Patrón Señor San Lorenzo, con el fin de contribuir a que se haga con la debida decencia, el Ayuntamiento acordó presupuestar en el corriente añño 225 pesetas para dicho objeto y de ellas se emplearían en fuegos 112 pesetas con 50 céntimos."

    El 29 de julio de 1879 la economía municipal no era boyante y ello lo demuestra que el Ayuntamiento acordó:
"que el capítulo de imprevisto se tomarán 20 pesetas que se entregaron al concejal D. Antonio González Naranjo para que las invirtiera en lo que considerará preciso para atender a las Fiestas del Patrono tanto la víspera como la fiesta y lleve el orden y el cuidado de la plaza y puestos públicos que puedan colocarse en la misma según costumbre, para lo cual se pondría a sus órdenes al municipal de este Ayuntamiento además se asociaría del alcalde de Barrios."

     En el año 1889 ya se disponía de una Comisión de Festejos y en tal sentido el Ayuntamiento acordó darle autorización para que contratara con el director de la Banda de Música de Arucas las tocatas para la Fiesta del Patrono San Lorenzo.

       En el año 1914 de las fiestas de San Lorenzo tuvieron un acto muy especial  cual fue una proyección de cine al aire libre y por ello se acordó, por el Ayuntamiento, que se adeudaba a D. Pascual Salmerón García los gastos que habían ocasionado el transporte, la instalación y el regresop del cinematógrafo a la ciudad.